La odisea de hacer cumbre en el cerro Franke

La odisea de hacer cumbre en el cerro Franke

Adrián Spadea, Javier Latorre y Nahuel Reussi Calvo en la cima del cerro Franke

Uno alcanza el logro sin imaginarse la intensidad de lo que sentirá. Esto les sucedió a tres balcarceños que después de meses de planificación y preparación cumplieron con el sueño trazado de hacer cumbre en el cerro Franke, de 4.830 metros de altura.

Javier Latorre, Adrián Spadea y Nahuel Reussi Calvo, amantes de la aventura y de las alturas, encararon este nuevo desafío a casi un año de haber alcanzado la cima del cerro Adolfo Calle, de 4.300 metros, que forma también parte del Cordón del Plata mendocino.

PASO A PASO

La expedición comenzó con un par de jornadas de aclimatación en el refugio El Mausy y el ascenso inicial hasta el cerro Lomas Blancas, a unos 3.700 metros de altitud. Allí, a Latorre, Reussi Calvo y Spadea, a quienes muchos los llaman “Los tres mosqueteros”, el clima no les jugó una buena pasada. La nieve y la lluvia los obligó a modificar la planificación original para cumplir con lo establecido.

Acompañados por un guía de montaña, al día siguiente, a las 5 de la mañana, iniciaron la caminata hacia el objetivo final.

A medida que iban ascendiendo fueron sorteando distintos obstáculos que presentaban la geografía y la propia naturaleza. “Esta actividad nos ha consolidado como equipo, compartiendo vivencias y experiencias que nos enorgullecen, donde la prioridad son el espíritu de camaradería y solidaridad, fundamentales para desarrollar esta pasión”, comentó Latorre a El Diario.

El momento deseado, después de desplazamientos lentos y cuidadosos, llegó alrededor de las 13. La felicidad para los tres balcarceños fue inmensa, dejando de lado el cansancio y las bajas temperaturas.

Hubo euforia, mucha alegría, abrazos y fotos con la bandera argentina conteniendo la inscripción de Balcarce que los acompaña en cada aventura para tener el testimonio del logro alcanzado.

La felicidad vivida no es sencilla transmitirla en palabras. “Fue una experiencia inolvidable por demás gratificante”, dijo Spadea mientras que Reussi Calvo sostuvo que “el esfuerzo valió la pena”.

Los tres expedicionarios agradecieron a sus familias como también a los profesionales que los entrenaron y asesoraron. Están motivados y pensando ya en otro desafío en las alturas.